El tratamiento depende de la gravedad:
Seguimiento médico: si los síntomas son leves y estables.
Fisioterapia y control del dolor: para mantener la calidad de vida.
Cirugía descompresiva: en casos más severos, se realiza para aliviar la presión sobre el sistema nervioso central. Esta intervención puede mejorar o estabilizar los síntomas.
El seguimiento especializado es clave para evitar complicaciones y mejorar el bienestar del paciente.
En otros casos, el seguimiento médico, la fisioterapia y el control sintomático son clave para mejorar la calidad de vida.