La malformación de la charnela craneocervical engloba alteraciones estructurales en la unión entre el cráneo y la columna cervical. Estas anomalías pueden provocar compresión de la médula espinal, del tronco encefálico o de las arterias vertebrales, lo que genera síntomas neurológicos progresivos.
Aparece de forma prematura en personas con malformaciones craneocervicales, lesiones previas o predisposición genética.